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Saltar de la cama nada más despertarse puede entrañar graves riesgos para la salud
Cuando una persona se levanta inmediatamente después de dormir, sobre todo si hace frío, el cuerpo no tiene tiempo de adaptarse al cambio de posición corporal. En ese momento, la sangre fluye más despacio hacia el cerebro, lo que puede hacer que la tensión arterial se dispare y aumente el riesgo de ictus.
El mayor peligro de este hábito matutino se da en invierno. Debido al frío, los vasos sanguíneos se estrechan y la carga sobre el sistema cardiovascular se multiplica. Las personas mayores y las que padecen enfermedades crónicas corren un riesgo mayor.
Los especialistas aconsejan empezar la mañana sin prisas. Tras despertarse, túmbese unos segundos, estírese con facilidad, mueva los brazos y las piernas, dejando que el cuerpo se coloque gradualmente en posición vertical. Sólo entonces siéntese con cuidado en la cama y permanezca uno o dos minutos.
Es igualmente importante cuidar el calor durante la estación fría. Una bata caliente, calcetines, zapatillas e incluso un cubrecabezas pueden ayudar a proteger las partes vulnerables del cuerpo -cabeza, cuello, hombros y piernas- de los escalofríos repentinos.
Cuida tu salud desde los primeros segundos de un nuevo día: a veces son los pequeños hábitos los que marcan la diferencia.
