Foto: de fuentes públicas
En invierno, la cocina se convierte en la principal fuente de humedad de la casa debido a la actividad culinaria.
La humedad, la condensación e incluso el moho son invitados frecuentes en la cocina en invierno, sobre todo cuando se cocina activamente durante las vacaciones. Pero es posible deshacerse de la humedad sin necesidad de calefacción adicional: basta con unos sencillos cambios en los hábitos cotidianos. Así lo informa Express.
Los expertos explican que la condensación se produce cuando el aire caliente y húmedo se deposita sobre superficies frías como ventanas, paredes o armarios de cocina. En invierno, la situación se agrava al cocinar: el vapor de ollas y hornos aumenta drásticamente la humedad en la habitación.
Alison Potter, redactora jefe de Which?, aconseja empezar por lo más sencillo: tapar las ollas con tapas. Esto reduce la cantidad de vapor que se escapa al aire y, además, acelera la cocción y ahorra energía. El segundo paso es utilizar la campana extractora mientras cocinas y dejarla encendida otros 10-15 minutos después de terminar.
La tercera es ventilar con regularidad. Una ventana abierta ayuda a eliminar el exceso de humedad, y una puerta de cocina cerrada evita que se propague a las habitaciones más frías de la casa. Cuanto más seco esté el aire, menos posibilidades habrá de que se condense en las superficies y, por tanto, de que se forme moho.
